Aquí les presento la primera parte de una guía que escribí para la elaboración de un proyecto de implementación de Tecnología Educativa. Sabemos que los proyectos de TE se orientan a la mejora de procesos educativos, generalmente los referidos al aprendizaje, aunque también pueden orientarse a reducción de costos en la aplicación de recursos tecnológicos o a buscar una mayor cobertura de servicios educativos. Cualquiera que sea el propósito, les comparto esta metodología que ha sido el resultado de una experiencia de más de 20 años en la consultoría. Ojalá que les sea de utilidad a mis amigos educadores.
Próximamente publicaré la segunda parte, en la que se verán cosas como la determinación de la viabilidad del proyecto o la forma de interactuar con el cliente para precisar las necesidades a satisfacer con el proyecto y a establecer los objetivos del proyecto de una manera más precisa.
GUÍA PARA ELABORAR UN PROYECTO DE IMPLEMENTACIÓN DE TECNOLOGÍA EDUCATIVA
Rafael Hernández Lemus
8 de octubre de 2011
INTRODUCCIÓN
Esta guía es útil para el diseño de un proyecto de implementación de Tecnología Educativa en organizaciones educativos o de otro tipo. No importa si se trata de organizaciones públicas o privadas.
Está orientada a consultores y especialistas en Tecnología Educativa[1]. Como tales deben cubrir un perfil que los habilite para actuar como expertos en tecnología educativa, para ofrecer soluciones a problemas relacionados con esta materia. Un consultor es un experto en su materia. Ser experto, implica tener experiencia. No se puede ser experto sin tener experiencia. Sin embargo, habrá que precisar el término experiencia. Aldoux Huxley afirmaba que la experiencia no es lo que le acontece a un individuo, sino lo que un individuo hace con lo que le acontece. Es decir, la experiencia no es lo que se vive, sino como se vive lo que se vive. Esto quiere decir que la experiencia no es el número de eventos o situaciones experimentados, ni el tiempo transcurrido en durante el desarrollo de éstos. La experiencia de alguna manera implica aprendizaje obtenido a través de vivencias propias o ajenas en un lapso determinado. Aunque pudiese suponerse una relación directa y estrecha entre experiencia y antigüedad, no siempre se presenta esta relación en una persona. En el mismo orden de ideas, ser experto implica que además de la experiencia pertinente y suficiente, se deben tener los conocimientos necesarios para resolver problemas de la materia en cuestión. En el caso de la Tecnología Educativa, se espera que un consultor, tenga experiencia en el ámbito educativo y conocimientos, no solamente de educación y específicamente de Tecnología de la Educación, sino de disciplinas afines como administración, psicología, comunicación, antropología, sociología y otras vinculadas de alguna forma con el problema que se propone ayudar a resolver. La conjunción de experiencia y conocimientos conformará la base de la capacidad de un consultor, que debe ser complementada con una buena dosis de creatividad, que muchas veces se requiere, sobre todo cuando se enfrentan situaciones inéditas.
La elaboración de un proyecto de Tecnología Educativa es un ejercicio de planeación. Asumiremos que la planeación es un proceso de establecimiento de objetivos, y de acciones consistentes a seguir para lograrlos, que deberán realizarse en un futuro (Hernández Lemus R. 2001). Dentro de este ámbito, un proyecto es un programa de trabajo con “un nivel mayor de concreción de la planificación y se refiere a un conjunto de actividades que, organizadas de manera sistemática, se ejecutan con el propósito de producir bienes o servicios orientados a satisfacer necesidades o resolver problemas e involucran una inversión de recursos humanos, materiales, tecnológicos y financieros. De manera específica la formulación del proyecto orienta el qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo” (José Graffé G. 2006)
De alguna manera, un proyecto, como ejercicio de planeación, implica un proceso de toma de decisiones en el presente que tendrán impacto en el futuro. Parafraseando a Peter Drucker, diríamos que la planeación no tiene que ver con decisiones futuras, sino con el fututo de las decisiones que se toman en el presente. De aquí la importancia que reviste el hecho de tener conciencia, de que aunque un proyecto tendrá una aplicación en un futuro inmediato, que pronto se convertirá en presente, lo importante a considerar será el impacto en el futuro de lo que hoy se planeó.
Considerando la definición de proyecto arriba proporcionada y retomando la definición de Olguín Guzmán[2] de Proyecto de Tecnología Educativa (Olguín G. E. 2011), asumiremos aquí que un Proyecto de Implementación de Tecnología Educativa es un conjunto de actividades que, organizadas de manera sistemática, se ejecutarán en un futuro, dentro de una organización, con el propósito de lograr objetivos orientados a satisfacer necesidades o resolver problemas de mejora en el proceso de enseñanza – aprendizaje, optimizando racionalmente el uso de medios y recursos didácticos.
PARTE 1
ELEMENTOS DE UN PROYECTO DE IMPLEMENTACIÓN DE TECNOLOGÍA EDUCATIVA.
Un Proyecto de implementación de Tecnología Educativa (PITE) se plasma en un documento escrito[3], que se entrega al cliente[4] en forma de Programa de Trabajo aprobado por éste o bien como propuesta[5] para aprobación del mismo cliente.
El documento en cuestión debe contener los siguientes elementos, de manera obligatoria.
· PORTADAÉsta debe incluir los siguientes elementos:
· Nombre del proyecto.
· Organización en la que se implementará el proyecto.[6]
· Autor(es)[7]
· Fecha de entrega del proyecto.
· INTRODUCCIÓNEn este apartado se deben mencionar las características generales de la organización educativa en la que se aplicará el PITE. Estas características deben ser las pertinentes. Es decir las que son importantes para la realización del proyecto. Generalmente se mencionan elementos como:
o Misión, Visión y Objetivos Organizacionales.
o Nivel educativo en el que se ubican sus servicios.
o Matrícula.
§ Edad (promedio o estratificada).
§ Género.
§ Nivel socioeconómico.
o Planta docente.
§ Número.
§ Nivel académico.
§ Antigüedad en la organización.
o Personal administrativo.
También se deben mencionar los antecedentes que generaron la solicitud de intervención y otros elementos que se juzguen importantes para contextualizar el proyecto.
· OBJETIVOS DEL PROYECTO Aquí se enuncian claramente los objetivos que se pretenden alcanzar con el proyecto.
· NECESIDADES A SATISFACEREste apartado corresponde a la justificación del propio proyecto. Aquí se describen las necesidades a satisfacer. Generalmente estas necesidades se derivan de los pilares estratégicos de la organización y específicamente de los objetivos organizacionales considerados en el Plan Estratégico General de la Organización. Es importante señalar que usualmente las necesidades a satisfacer son manifestadas como expectativas y no como necesidades. Por ello, es labor del consultor, trabajar con el cliente para precisar las necesidades a satisfacer, pues de aquí se derivan los objetivos del proyecto. Más adelante se presenta una metodología de intervención para precisar las necesidades del cliente y la consecuente generación de los objetivos del proyecto.
· VIABILIDADLa viabilidad es el dictamen del consultor respecto a las condiciones en las que el PITE se desarrollará y que determinarán en qué medida el proyecto se realizará con el menor número de contratiempos previstos. La viabilidad se determina a partir de la realización de un análisis estratégico, generalmente usando la técnica FODA. En la segunda parte, se verá la forma de determinar la viabilidad positiva de un PITE.
· DURACIÓN DEL PROYECTOEn este apartado se indica con claridad la duración del proyecto. No necesariamente se indica fecha de inicio y de término del proyecto, pues muchas veces la fecha de inicio la señala el cliente una vez que ha aprobado el proyecto.
· IMPACTOAquí se describe el impacto que el proyecto tendrá, en términos del alcance de los beneficios aportados. Es decir, a quienes y cuántos miembros de la organización va a beneficiar. También se señalará si arrojará beneficios económicos, sociales o políticos.
· COSTOEste es un rubro muy importante. Aquí se debe especificar el costo financiero del proyecto. Es decir, cuánto dinero le costará al cliente la implementación del proyecto. La estimación del costo va a ser determinante, pues el presupuesto del proyecto depende del costo. Hay diversas técnicas que pueden ser aplicadas para la determinación de costo.
· RECURSOSAquí se especifican los recursos que se usarán en el proyecto. Los recursos podrán ser humanos, materiales, técnicos. Los recursos financieros se especifican en el rubro COSTOS y en el rubro PRESUPUESTO.
· PRESUPUESTOAunque en estricto sentido el presupuesto es una descripción anticipada de los gastos e ingresos que se generan en una organización en un periodo determinado, en el caso de un proyecto el presupuesto se refiere fundamentalmente a la distribución de los recursos financieros por actividad o por rubros específicos como adquisiciones, renta, pago de servicios, etc.
· CRONOGRAMAEl cronograma es una descripción de la forma en la que se irán realizando las acciones establecidas en el proyecto en el lapso establecido en el mismo. Aquí se establecen fechas de inicio y término de cada actividad del proyecto, así como los recursos a usarse y la asignación de responsabilidades en las actividades señaladas.
Dependiendo de la magnitud del proyecto, será la herramienta a usar para la elaboración del cronograma. Lo más común es el uso de la gráfica de Gantt, pero también se usan herramientas como el PERT o CPM.
Dependiendo de la magnitud del proyecto, será la herramienta a usar para la elaboración del cronograma. Lo más común es el uso de la gráfica de Gantt, pero también se usan herramientas como el PERT o CPM.
· MECANISMOS DE CONTROLTécnicas o procedimientos para asegurar que las actividades se realicen conforme a lo planeado y se obtengan los resultados esperados. En esta parte se debela especificar la forma en la que se corregirán las desviaciones en caso de que se presenten, así como los indicadores para medir el desempeño de las actividades.
Es posible que debido a la naturaleza del PITE, se requiera incluir uno o más elementos, como resultados del análisis estratégico o fuentes de financiamiento, por ejemplo. No existen limitaciones al respecto. Lo que sí es importante es que los rubros arriba mencionados no se omitan en la estructura del documento que contiene el PITE.
Es importante hacer notar que los servicios de consultoría no deben ser incluidos en el costo del proyecto. Este es un rubro que se plasma en la cotización del consultor como un elemento diferenciado, aunque obviamente vinculado con el costo total del proyecto.
[1] Una de las competencias que debe tener un Maestro en Tecnología Educativa, es la de consultor. Es precisamente esta actividad la que presenta una gama amplia de oportunidades de acción profesional.
[2] Para el maestro Olguín Guzmán, un proyecto de Tecnología Educativa es“una serie de acciones que impliquen la aplicación de estrategias para el logro de objetivos planteadas a favor de una mejora en el proceso de enseñanza y aprendizaje haciendo un uso racional de la tecnología”
[3] El documento, generalmente se genera de forma digital y generalmente también se le entrega al cliente en forma de archivo digital.
[4] En términos de consultoría, se denomina cliente a la persona u organización que requiere de los servicios del consultor o bien al que se le presenta una propuesta de intervención.
[5] La propuesta puede ser elaborada a solicitud del cliente o como una forma de ofrecer servicios de consultoría como sugerencia técnica de solución a problemas o necesidades del cliente que el consultor detectó. En este caso, al cliente no se le presenta un proyecto, sino un documento menos ambicioso y detallado. En el que se indica fundamentalmente el problema a resolver o la necesidad a satisfacer y los beneficios que obtendrá.
[6] Generalmente las organizaciones que solicitan las intervenciones de consultoría para el diseño de un PITE, son educativas. Es decir, lo que en el argot se denominan instituciones educativas.
[7] El autor puede ser una o varias personas o bien una empresa o despacho.
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