LOS LIBROS DE TÉCNICAS DE ESTUDIO NO SON LIBROS DE TÉCNICAS DE APRENDIZAJE.
Hay estudiosos del fenómeno educativo que lanzan críticas despiadadas a los libros o cuadernos que versan sobre técnicas de estudio.
Hay que ser muy cuidadosos con la crítica a este tipo de libros. Si bien es cierto que muchos de ellos se promocionaron con la idea de que eran claves para aprobar materias en la escuela. La gran mayoría de estos libros, proporcionan recomendaciones para estudiar, no para aprender. Y aquí hay una diferencia enorme. No es lo mismo estudiar que aprender. Se puede estudiar sin aprender, así como también se puede aprender sin estudiar.
Los llamados “trucos” en este tipo de libros no son más que recomendaciones para estudiar. Y aquí habría que precisar lo que se entiende por estudiar. Básicamente el término se ha aplicado a la lectura de textos en un ambiente fundamentalmente convencional escolarizado. El profesor indica a los alumnos la lectura de libros, artículos o cualquier texto impreso, con un énfasis determinado y con instrucciones específicas (muchas veces vagas). El alumno tiene pues que leer con un propósito específico. Generalmente la lectura se encomienda a los alumnos para que, a través de un ejercicio de síntesis, se obligue a una lectura del texto. Pudiese aquí entenderse que el propósito del docente es que el alumno desarrolle una capacidad de síntesis y que retenga conceptos o datos derivados de la lectura. Esta estrategia es común en los niveles de secundaria y bachillerato.
En la actualidad, en los programas de estudio de nivel bachillerato se incluye una asignatura específica en donde se incluyen objetivos de orientados a desarrollar en el alumno competencias de estudio y que se basan en libros de técnicas de estudio.
Muchas técnicas de estudio que se ofrecen en este tipo de libros, funcionan tanto para modelos basados en teorías cognoscitivistas, como asociacionistas o con enfoque ecléctico. Es decir, son independientes de la postura ideológica del aprendizaje. El hecho de que el alumno seleccione un lugar con pocas distracciones, que use un asiento que no sea mullido ni duro, con buena iluminación, etc. Es absolutamente independiente de la estrategia que el estudiante va a seguir para aprender. Por otra parte, las recomendaciones de que el alumno haga de la lectura una actividad participativa, subrayando, haciendo anotaciones al margen, etc., no constituye una prerrogativa de una determinada corriente teórica del aprendizaje. Esta práctica de participación activa en el estudio, proporciona pautas para lograr objetivos de aprendizaje taxados en niveles superiores al primero. Vale la pena destacar que con la aparición de las TIC, esta práctica de estudio se dificulta en textos que no están impresos en papel, pues se tiene que recurrir a programas como procesadores de texto poderosos como WORD de Microsoft, para poder realizar las actividades mencionadas.
Otra de las técnicas más usualmente recomendadas en este tipo de libros, se refiere a cómo tomar apuntes en clase. Para ellos se recomienda usar claves o símbolos que ahora los jóvenes utilizan en su comunicación cotidiana por teléfonos celulares en los mensajes de texto. La taquigrafía había sido la técnica más comúnmente usada para estos propósitos. Sin embargo, con la presencia de las TIC las cosas han cambiado.
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