CONGRESO INTERNACIONAL EDUTEC 2011
Nombre de la ponencia: El docente y la presencialidad en los Sistemas de Educación a Distancia
Autor: Físico y C.Q.C. Rafael Hernández Lemus
Organización: Asociación Mexicana para la Mejora Continua A. C.
tels.: 01 443 3331801 / 01 55 56985134 / móvil: 5513763778
· Profesor de diversas asignaturas en la Universidad Banamex, que opera bajo la modalidad de Educación a Distancia.
· Presidente de la Asociación Mexicana para la Mejora Continua A.C.
· Consultor en Sistemas de Calidad. Mejora Continua e Inteligencia Organizacional.
· Matriculado en la Maestría de Tecnología Educativa de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
(PARA MI AMIGO Y MAESTRO EDGAR OLGUÍN GUZMÁN)
RESUMEN
Hay estudiosos de los Sistemas de Educación a Distancia que insisten en que la presencia de la figura del docente es totalmente prescindible en las estrategias educativas en dicha modalidad educativa. Sin embargo, por las razones que se exponen en el trabajo, se considera que para un desempeño exitoso de los SED, se requiere la presencia virtual del docente en alguna medida. Sin embargo, no basta con ello, sino que se hace necesaria una sólida formación específica en la modalidad, que genere un perfil idóneo del docente, que deberá asumir varios roles en su desempeño.
EL DOCENTE EN LOS SISTEMAS DE EDUCACIÓN A DISTANCIA (SED)
Hay toda una corriente dentro de los especialistas en Educación a Distancia que tiende a minimizar el rol del docente en esta modalidad educativa.
En los Sistemas de Educación a Distancia (SED) el rol del docente es, por necesidad, diferente al de la modalidad presencial. Esto a pesar de que se tienda a reproducir la modalidad presencial en los medios de la Educación a Distancia. De alguna manera, el concepto de aula virtual trata de reproducir el ambiente presencial entre alumnos separados por factores espaciales, aunque no temporales. Hay que señalar, que la presencialidad[1] en los SED, no es negativa en sí misma, aunque a muchos puristas de los SED así les parezca. Lo importante de la presencialidad es la eficiencia educativa, entendida en la perspectiva del logro de objetivos educacionales. Este prejuicio se deriva de experiencias en las que los docentes no realizan su función de manera adecuada y el sistema educativo en el que operan, da poca importancia a la educación de calidad de los alumnos.
Los alumnos en un SED provienen de un paradigma escolarizado tradicional, eminentemente presencial. Es decir, para estos estudiantes, como para la inmensa mayoría de nosotros, el paradigma de educación se puede describir como un proceso en el que intervienen un grupo de personas, generalmente de edades similares, que se reúnen en un espacio llamado aula, con la finalidad de aprender. En este espacio, participa también una persona que se encargará de enseñar a quienes se reúnen para aprender, utilizando recursos tradicionales como libros, pizarrón, cuadernos, lápices, etc. Estamos hablando, pues del paradigma clásico de una escuela: un grupo de alumnos y un profesor que realizan una serie de actividades para lograr propósitos educativos.
En este paradigma, el profesor suele ser el protagonista del proceso educativo. No solamente proporciona indicaciones a los alumnos para la realización de las actividades de aprendizaje, sino que determina la forma en que se deben utilizar los recursos didácticos y la forma de evaluar el aprendizaje. El método didáctico predominante es la exposición. Bajo este esquema, se supone que el profesor enseña y los alumnos aprenden. Es decir, se asume que la función del profesor es enseñar y obviamente, la de los alumnos es aprender. Hay entonces una dependencia del alumno en cuanto a la forma de participar en el proceso de enseñanza aprendizaje.
Este paradigma es el que ha prevalecido como idea de educación en la mayoría de la población que ha asistido a una escuela. Para ellos, educación significa asistir a una escuela, con los elementos tradicionales. Por lo tanto, no suele ser fácil de asimilar una modalidad educativa en la que no existan profesores ni elementos como los señalados.
Los SED tienen una característica distintiva en la forma de interacción de los actores educativos. Al ser un proceso a distancia, la presencia del docente es diferente a la que los alumnos han estado acostumbrados por décadas de educación escolarizada.
Todos hemos tenido buenos y malos profesores. Seguramente tenemos en nuestra memoria a uno o más profesores que marcaron de manera importante nuestras vidas. Por ello, no hay que satanizar gratuitamente o por moda, la educación convencional y asumir que lo contrario a lo convencional es necesariamente mejor. No son mejores los Sistemas de Educación a Distancia que los Presenciales, por su propia naturaleza. Ni por el hecho de que los segundos emplean recursos tecnológicos modernos de comunicación e información, de manera obligatoria.
El uso de las TIC en cualquier modalidad educativa no es per se, un indicador de calidad. “La tecnología es un gran acelerador de procesos y modelos cuando estos funcionan adecuadamente. Lo que ocurre es que añadir tecnología a un modelo deficiente no sólo no lo mejora sino que lo empeora”[2].
No todos los SED funcionan de la misma manera. Aunque todos tienen en común que son sistemas de educación formal, generalmente de educación superior, que no requieren de la presencia física de alumnos y profesores en un lugar común. Algunos requieren de una coincidencia temporal de alumnos y docentes para llevar a cabo actividades de enseñanza aprendizaje. Otros no lo requieren así. Esto depende en gran medida de la propia concepción que se tenga del SED por los administradores del mismo y la población a la que piensan atender. Otro factor incidente es el tipo de plataforma o LMS que se utilice.
Por la naturaleza e intencionalidad de la modalidad educativa, los SED emplean medios y recursos didácticos de manera distinta a la modalidad tradicional. Ello hace que el rol del docente también sea distinto. Sin embargo, para alguien que ha estado acostumbrado a la presencia física de un docente y de compañeros de aprendizaje en el aula, la interacción con metodologías educativas que prescinden de estos elementos, le resultan ajenas o cuando menos extrañas y se presenta una reacción natural de rechazo a este cambio, aunque deliberadamente se haya decidido participar en esta modalidad educativa, por las razones que sean.
PRESENCIALIDAD Y AUSENCIALIDAD
Hay SED que operan con aulas virtuales y se llevan a cabo procesos muy parecidos a los tradicionales. Se trata de procesos escolarizados, con diferencias reducidas, aunque importantes, en sus respectivos desarrollos. El profesor está en contacto síncrono con los alumnos y se crea un espacio virtual de interacción. Hablamos pues de una presencialidad virtual. Este contacto puede ser auditivo o audiovisual. Cuando es audiovisual en tiempo real, se conoce como videoconferencia. Resulta ser lo más próximo a la presencialidad real. Para su operación se requiere de la presencia temporal de alumnos y profesor. Lo que se elimina es la distancia física, pero existen posibilidades reales de comunicación síncrona y asíncrona en el desarrollo de los cursos, en este estilo de educación.
Hay otros SED, que tienden a reducir el rol del docente a una simple asesoría asincrónica, como método preponderante y permanente a lo largo de todo el proceso. Esto puede ser por limitantes presupuestales o tecnológicas o bien por decisión expresa en formas de operar el sistema. Como quiera que sea, esto representa un reto mayúsculo para la retención de la población estudiantil que proviene de esquemas educativos eminentemente presenciales, como se señaló anteriormente. Es estos casos, existe la intencionalidad manifiesta de lograr que los alumnos logren ser autodidactas y que no requieran de la presencia, ni siquiera virtual, de un docente. Nos referimos entonces a una ausencialidad[3] del docente. Los hechos demuestran que esta intencionalidad se obstaculiza por causa de una estrategia equivocada que forma parte de las causales endógenas de deserción escolar en los SED. “…los desertores resienten la forma como se ha manejado el programa por parte de la Universidad, que ha repercutido en la producción y la entrega de materiales, en asesorías deficientes, …, en una relación profesor-alumno considerada regular y mala”[4].
ESTRATEGIAS TRANSICIONALES
La presencialidad no debe ser sustituida por la ausencialidad, reforzada por el uso de las TIC. Aún más, por las razones ya expuestas en cuando a la experiencia educativa previa de los alumnos en los SED, no se debe prescindir de la presenciabilidad docente de manera absoluta. Si como estrategia educativa, se pretende propiciar el autodidactismo en los alumnos, se deben llevar a cabo estrategias transicionales. Es decir, estrategias que vayan haciendo que la presencialidad vaya disminuyendo paulatinamente, para lograr que haya cada vez una menor dependencia del docente por parte del alumno. La metodología didáctica en un SED de estas características, debe llevar al alumno a una transición de la dependencia del docente, hacia una mayor independencia de éste. Esto debe llevarse a cabo de una manera gradual. El docente o la Institución, por algún medio, debe llevar al alumno a desarrollar competencias de estudio y aprendizaje que se orienten paulatinamente a esta independencia.
EL DOCENTE EFICIENTE Y LAS TIC EN LOS SED
En una modalidad presencial o a distancia, el docente debe ser un profesional, no un improvisado. La docencia es una vocación, no un accidente. Bajo esta perspectiva, la adecuada formación del docente, dará viabilidad eficiente al uso de los medios, y recursos didácticos que se diseñen y utilicen en un SED.
Es muy importante que los docentes cuenten con un marco referencial educativo guía. Como señala Freire: “Toda práctica educacional implica una postura teórica por parte del educador. Y esta postura teórica, a veces más, a veces menos implícitamente, implica una interpretación del mundo y del hombre”[5].
Los educadores tenemos una gran responsabilidad. Un docente es un educador, en la escuela que sea y debe entregarse a su quehacer educativo. Los improvisados que cobran como docentes, son el gran cáncer que hay que erradicar de los sistemas educativos. “La misión del docente no es enseñar, sino lograr el aprendizaje de los alumnos, aún a pesar del docente”[6].
Cuando se trata de formar docentes, estos aspectos generalmente se consideran marginales, cuando en realidad son torales.
La formación de docentes es un aspecto fundamental para el éxito de los programas educativos en cualquier sociedad. Toda formación deriva de un perfil deseado a lograrse, pero este perfil a su vez, se deriva de objetivos y propósitos que forman parte de la visión educativa de los responsables de la educación.
El uso adecuado de medios y recursos didácticos es una competencia necesaria para cualquier docente en el nivel educativo que sea. Y en este sentido, el uso adecuado de las TIC cobra especial relevancia. Por ello la UNESCO, generó un programa internacional para generar estándares de competencia en TIC para docentes. El documento que publicó la UNESCO en 2008, se convierte en un marco referencial obligado para el desarrollo de competencias profesionales en el uso adecuado de las TIC en los procesos educativos.
“Más concretamente, los objetivos del proyecto ECD-TIC pretenden:
· Elaborar un conjunto común de directrices que los proveedores de formación profesional puedan utilizar para identificar, desarrollar o evaluar material de aprendizaje o programas de formación de docentes con miras a la utilización de las TIC en la enseñanza y el aprendizaje.
· Suministrar un conjunto básico de cualificaciones que permitan a los docentes integrar las TIC en sus actividades de enseñanza y aprendizaje, a fin de mejorar el aprendizaje de los estudiantes y optimizar la realización de otras de sus tareas profesionales.
· Ampliar la formación profesional de docentes para complementar sus competencias en materia de pedagogía, cooperación, liderazgo y desarrollos escolares innovadores, con la utilización de las TIC.
· Armonizar las distintas ideas y el vocabulario relativo al uso de las TIC en la formación docente.”[7]
Vale señalar que las TIC no solamente están integradas por la computadora e Internet, sino por otros elementos tecnológicos como la televisión, el radio, los reproductores de medios de registro magnético y óptico, el teléfono, etc. Incluso el libro es un recurso tecnológico, aunque ciertamente el más antiguo de todos los mencionados.
COMPETENCIAS COMPLEMENTARIAS AL USO DE LAS TIC
Existe una gran cantidad de ensayos y artículos en los que se describen y fundamentan elementos que deben conformar el perfil de un docente en los SED. Resulta evidente que un docente que actúe en un SED, deberá dominar el manejo de los recursos y medios de computación, así como el manejo experto de la plataforma educativa (LMS) y sus elementos adláteres, como navegadores, email, chat, blogs, wikis, skype y redes sociales.
Hay que destacar que también existen diversas posiciones respecto a los roles que deben jugar los participantes en los procesos educativos en los SED. Hay quienes prescinden del término profesor o docente para adoptar términos como asesor, tutor, facilitador, líder, etc. En esto, como en muchos otros aspectos, existe una diversidad de términos que en ocasiones hacen necesario el uso de un diccionario o glosario de términos educativos de educación a distancia. Más que un diccionario, se hace necesario que una organización internacional tome la iniciativa de establecer una terminología común para esta modalidad educativa en impresionante auge.
Como se señaló anteriormente, el docente, debe tener las competencias necesarias para desempeñarse eficientemente en cualquier modalidad educativa. Un factor fundamental para que cualquier programa formativo tenga éxito, es la vocación. El docente, reitero debe ser un profesional de su quehacer y debe tener una vocación permanente por la docencia.
Además de contar con el dominio amplio y probado de su especialidad, basado en su experiencia, el docente de un SED, deberá poseer fundamentalmente las siguientes características[8] : empático, proactivo, con experiencia didáctica, motivador, tolerante, paciente, amable, responsable, buen guía.
El desarrollo de competencias profesionales de un docente para un SED, deberá tomar en cuenta los siguientes lineamientos específicos:
· Andragogía
· Coaching
· Liderazgo
· Integración y mantenimiento de equipos de aprendizaje
· Comunicación oral y escrita.
· Administración del tiempo
· Sistematización del proceso de Enseñanza- aprendizaje
De manera paralela, un alumno que se integre a un SED, debe llevar una preparación propedéutica que contemple los siguientes elementos:
· Uso de la plataforma educativa en operación.
· Manejo de procesador de texto, presentaciones electrónicas, hoja electrónica de cálculo.
· Manejo de recursos telemáticos básicos: e-mail, chat, wiki, blog, skype y redes sociales.
· Manejo de navegadores y motores de búsqueda.
· Técnicas de estudio independiente y grupal.
· Trabajo en equipo.
· Administración del tiempo.
· Comunicación humana aplicada a un SED.
CONCLUSIONES
Un SED no debe prescindir totalmente de la presencia del docente en su funcionamiento. Por razones de formación en sistemas educativos convencionales, quienes se incorporan a un SED, tienen la necesidad del apoyo docente en su proceso de aprendizaje. Un alumno, que no percibe el acompañamiento y asesoría con cierta frecuencia se siente abandonado. La ausencia de la figura del docente como soporte en el proceso de aprendizaje resulta en una especie de vacío que requiere ser llenado de alguna manera. Por ello, se deben realizar estrategias transicionales entre la presencialidad y la ausencialidad del docente en los SED. Por otra parte, se hace necesaria una sólida formación en los docentes, no solamente en lo que se refiere a las TIC, sino en otros ámbitos que permitan al docente cumplir con su misión.
REFERENCIAS
Cuervo Estrada L. E. Buenas prácticas para facilitadores en Ambientes Virtuales de Aprendizaje. Recuperado el 18 de septiembre de 2011, de: http://www.americalearningmedia.com/component/content/article/56-white-papers/220-buenas-practicas-en-ambientes-virtuales-de-aprendizaje
Freire P. Acción cultural para la libertad. Tierra Nueva. Argentina. 1974.
Hernández Lemus R. Conferencia “El mejoramiento de la calidad de la educación como responsabilidad social”. Jornadas Académicas del Colegio de Bachilleres del Estado de Michoacán. Morelia 15 de mayo de 2005.
Martínez Aldanondo J. El papel del tutor en el aprendizaje virtual. Universidad Oberta de Catalunya. Recuperado el 19 de septiembre de 2011 de: http://www.uoc.edu/dt/20383/index.html
Peón Aguirre R. La educación a distancia: la modalidad educativa que posibilita eficazmente la educación continua. Educadis. Universidad de Sonora. 1998. Recuperado el 18 de septiembre de 2011 de:
UNESCO. Estándares de competencias en TIC para docentes. Londres 2008. Recuperado el 18 de septiembre de 2011, de: http://www.eduteka.org/EstandaresDocentesUnesco.php
Vázquez Martínez C. R. Deserción en Educación a Distancia en Educación Superior. 1985. Recuperado el 18 de septiembre de 2011, de:http://reposital.cuaed.unam.mx:8080/jspui/bitstream/123456789/2335/1/11_22.pdf
[1] Este término se usa aquí en referencia a la presencia, real o virtual del docente en un acto educativo.
[2] Martínez A. J. El papel del tutor en el aprendizaje virtual.
[3] Este término se refiere a la ausencia del docente en los procesos educativos en los SED. Se usa con antónimo de presencialidad.
[4] Vázquez Martínez C. R. 1985.
[6] Hernández L. R. 2005.
[7] UNESCO. 2008
[8] Se generaliza con este término a las habilidades, actitudes, destrezas o aptitudes inherentes al respecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario